Santa Clara de Asís recibiendo el hábito de su orden
1500-1530
Santa Clara recibe el hábito y el cordón de la orden franciscana femenina de un fraile, mientras san Francisco de Asís, que se presenta con la cruz y mostrando los estigmas, le corta el pelo, como símbolo de su entrada en la orden de las clarisas. La santa viste ricas vestiduras de brocado y manto rojo, que abandonará para llevar una vida de pobreza y dedicarse a la penitencia, siguiendo el camino del santo fundador y sus hermanos. Los dos santos se destacan por llevar aureolas doradas, al igual que es dorado el retablo escultórico con la Virgen y el Niño en el centro que preside el altar de la capilla donde se celebra el acto de la toma del hábito, la capilla de la Porciúncula.
Esta tabla pertenece a un conjunto de obras pertenecientes al Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas con escenas de la vida de san Francisco y de su hermana espiritual santa Clara, fundadora de la rama femenina de los mendicantes en 1212. En total, lo conforma un número de siete tablas: cuatro dedicadas a Francisco - San Francisco decide renunciar al mundo, San Francisco investido con el hábito por el Papa Inocencio III, La estigmatización de San Francisco y La muerte de San Francisco- y tres a Clara -La toma de hábito de Santa Clara en la capilla de la Porciúncula, Santa Clara recibiendo la palma del obispo Guido (hoy como cuadro central del retablo mayor de la iglesia del citado monasterio) y La muerte de Santa Clara-. Posiblemente pudieron conformar un retablo después desmembrado de alguna capilla de la iglesia del monasterio, o incluso el del altar mayor, y al que quizás también pertenezcan otras tablas de la misma autoría del conjunto monacal, que representan figuras de santos en formato de medio cuerpo, bien de forma individualizada o en varios compartimentos, todos ellos con aureolas de oro y con fondo de telas brocadas.
Su autor es el pintor castellano conocido como Maestro de Portillo, cuyo nombre fue asignado por el profesor Diego Angulo en atención a su obra más representativa, el retablo procedente de la iglesia de San Esteban de Portillo que hoy se encuentra en la capilla del Palacio Arzobispal de Valladolid. Su actividad artística se centra en las provincias de Valladolid y Palencia durante el primer tercio del siglo XVI. Sus obras son de dibujo seguro y de una diversidad cromática de gran vivacidad y suelen incluir ciertos matices que parecen dulcificar los rasgos faciales. Presenta una tipología de modelos muy personales y fácilmente reconocibles, con rostros muy genéricos y con gestos y actitudes faltos de expresividad. El estilo de este pintor anónimo se sitúa entre finales del Gótico e inicios del Renacimiento, apreciándose en esta tabla algunas propuestas clasicistas que pueden verse en la arquitectura de la capilla y que señalan lo más avanzado de su producción.