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El ámbito Patrimonio Nacional adquiere. Patrimonio Nacional restaura continúa exponiendo novedades en el ámbito ubicado en la planta - 2 de la Galería de Colecciones Reales, ya que el fin de este nuevo espacio expositivo es dar a conocer las últimas incorporaciones de bienes culturales a las Colecciones Reales, así como explicar el trabajo que los talleres de restauración realizan sobre las colecciones para devolverlas a su aspecto original y garantizar su conservación para el disfrute de las generaciones venideras.
Patrimonio Nacional adquiere
En febrero de 2025 Patrimonio Nacional adquirió un retrato del rey Fernando VII con uniforme de capitán general, obra de Vicente López Portaña (1772-1850). Esta obra había formado parte de una colección particular y en fecha reciente se exportó a los EE. UU. Con esta compra se ha recuperado una pintura relevante para las colecciones públicas españolas.
Vicente López, primer pintor de cámara, retrató al monarca con su habitual realismo y minuciosidad, representando con detalle el uniforme y el mobiliario de la estancia. Se trata de un retrato de carácter oficial, con todos los atributos del poder real: la corona sobre el manto de armiño, el bastón y el trono, así como el toisón, las grandes cruces y bandas de las órdenes de Carlos III, Isabel la Católica y San Fernando que completan la imagen regia.
A diferencia de sus obras de mayor formato, en esta pintura son claramente visibles las pinceladas, lo que la aproxima técnicamente a sus bocetos. Es también reseñable la calidad y riqueza del colorido utilizado por López, otorgando al cuadro una gran calidez y suntuosidad. Puede datarse entre 1823 y 1825, época en la que López ocupaba aún una posición importante en la corte, dirigiendo proyectos decorativos en los palacios reales y siendo el retratista más apreciado por el rey.
Patrimonio Nacional restaura
Un ejemplo de este trabajo es el proyecto de restauración integral, actualmente en curso, de la Capilla de la Dormición del Monasterio de las Descalzas Reales, donde se conserva un apostolado que acompaña a la Virgen del Tránsito, recreando la escena descrita en los evangelios apócrifos. Estas esculturas, consideradas obras españolas, posiblemente andaluzas, de finales del siglo XVII o principios del XVIII, han sido objeto de una profunda intervención que ha permitido recuperar su policromía original y el cuidado trabajo de estofado, hasta ahora ocultos bajo una gruesa capa de barniz oxidado y suciedad de carácter orgánico. Gracias a este minucioso proceso, ha sido posible redescubrir la riqueza cromática inicial y la expresividad de los rostros, aspectos que contribuirán a llevar a cabo un estudio más detallado sobre su autoría y procedencia.