La Virgen y el Niño con san Fernando, santa Bárbara y santa Cecilia
Giaquinto, Corrado
Hacia 1755
Sobre trono de nubes, la Virgen con el Niño acompañados de querubes son adorados por san Fernando, santa Bárbara y santa Cecilia, los primeros como patronos de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza, y la última, situada junto al órgano, como patrona y protectora de la principal afición de estos monarcas, la música. El santo rey viste coraza, manto real de color rojo y estola de armiños, mientras santa Bárbara, arrodillada, con la palma del martirio y las azucenas de la virginidad, viste de verde y tiene las manos enlazadas en actitud de recogimiento, con un torreón a su lado como atributo. Santa Cecilia parece abandonar el teclado del órgano para dirigirse hacia la Madre de Dios y su Hijo. Al fondo, arquitectura con columnas y cortinaje color salmón.
Este soberbio lienzo de grandes dimensiones, pintado por Corrado Giaquinto (1703-1766) para la capilla de santa Cecilia de las Reales Atarazanas de Aranjuez, pasó después a la sacristía de la antigua capilla de Felipe II en la residencia regia de aquel Real Sitio, y más tarde a la Secretaría de Estado en el mismo palacio, una espaciosa sala del piso principal, al inicio del ala norte de la ampliación de Francesco Sabatini.
La pintura, monumental en su planteamiento, se caracteriza por el agradable colorido del pintor napolitano y sus reconocibles modelos humanos, en niños y adultos. La composición se equilibra con la disposición de las figuras en forma de pirámide, cuyo vértice superior sería la cabeza de la Virgen María.