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Un juguete es un objeto intrínsecamente ligado a una historia: habla de quién lo adquirió y para quién, de cuándo fue adquirido, si fue un regalo, si ha pasado por varias generaciones o con quién se compartió. Como ocurre con los juegos, los juguetes encierran un componente emocional que remite a la infancia y a experiencias que, con frecuencia, se vivieron en compañía.
La exposición Juguetes Reales reúne objetos relacionados con el ocio y el aprendizaje que formaron parte de la infancia de la monarquía española entre mediados del siglo XIX y el primer tercio del XX. Reconstruir la vida cotidiana de épocas pasadas no siempre es sencillo, sobre todo en lo que respecta a la esfera de lo íntimo. Sin embargo, a través de fotografías, cartas, diarios y las piezas conservadas podemos aproximarnos a ella y extraer conclusiones sobre el uso que se les dio.
Esta muestra brinda la oportunidad de descubrir piezas de Patrimonio Nacional quizá poco conocidas que, al tratarse de objetos reconocibles y cercanos, facilitan una aproximación a la vida cotidiana de la infancia real.

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  • Horario

    De lunes a sábados de 10:00 a 20:00 h. Domingos y festivos de 10:00 a 19:00 h.

  • Acceso

    Plaza de la Armería. Los grupos accederán por la entrada de Cuesta de la Vega

  • Tarifas

    • Tarifa básica (Galería+exposición temporal) 14€

    • Tarifa exclusiva (solo exposición temporal) 8€

¿Qué fue de los Juguetes Reales?

Los príncipes y las infantas de España que habitaron el Palacio Real de Madrid entre 1850 y 1931 se divirtieron con juguetes de variada naturaleza: muñecos, juegos de mesa y de aprendizaje, instrumentos ópticos, equipos deportivos...
Su uso, en algunas ocasiones, trascendió el mero hecho de jugar. La documentación histórica asegura que se emplearon también en la organización de tómbolas o eventos benéficos, en los que se implicaron, especialmente, las mujeres de la Casa Real.
Cuando en abril de 1931 se declaró la II República y los reyes Alfonso XIII (1886 – 1941) y Victoria Eugenia (1887 – 1969) partieron al exilio, algunos de los juguetes que pertenecieron a sus hijos o a sus antepasados se quedaron en las estancias privadas de Palacio, y fueron reflejados en un inventario. La prensa de la época resaltaba que no eran «muchos, ni muy lujosos». 
El Gobierno de la República decidió conservar algunos de estos objetos, «dignos por su mérito de pasar a un museo». El resto se ofreció al Ayuntamiento de Madrid, quien organizó un acto de donación el día de Reyes de 1933, en el espacio de las antiguas Caballerizas Reales. 
Los juegos y juguetes que se conservaron en las Colecciones Reales sirven hoy como testimonio de toda esta historia.

La "Nursery" del Palacio Real y sus juguetes

Las fotografías conservadas en el Archivo General de Palacio muestran las habitaciones destinadas a los hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia llenas de juguetes. Estos espacios infantiles, dotados de boiseries de color blanco decoradas con cenefas de papel pintado, y amueblados con mesas y sillas de pequeño tamaño, aún se conservan en la actualidad. Están situados en la entreplanta del Ala de San Gil, comunicados directamente con las habitaciones de los reyes, que ocupaban la planta principal. 
Entre los juguetes que se pueden ver en dichas fotografías se observan muñecas o juegos de té, que favorecían la imaginación y la preparación para la vida adulta. También mecanos, que se vinculaban con el desarrollo de la creatividad; andadores o correpasillos, para favorecer la motricidad; y autómatas, con movimiento y sonido. 
También se disponía en estas habitaciones de libros infantiles, como el conocido Ratón Pérez: cuento infantil, escrito por el padre Luis Coloma (1851-1915) y dedicado a Alfonso XIII niño.
Algunos de estos objetos fueron producidos y adquiridos en Francia o Reino Unido; otros eran comprados en «quincallerías», bazares y almacenes españoles: Schropp, Juan Medel o Refrescos Ingleses fueron establecimientos proveedores de juegos y juguetes para la familia real.

Jugar en la mesa

La colección de juegos y diversiones del Patrimonio Nacional da prueba de la afición de la familia real, incluyendo los infantes e infantas, por sentarse en torno a una mesa a distraerse con cartas o fichas, en los tiempos de ocio. Este tipo de diversiones de grupo también se utilizaba para entretener a las visitas, o en festividades como la Navidad.
Se conservan diversos ejemplos de juegos cotidianos cuya historia es larga, como el ajedrez, las damas o el mahjong; también diversas barajas, algunas con clara vocación artística, como el Nouveau jeu artistique des ches d’ouevres de peinture y varios juegos de azar, como el de la lotería, adaptado a una versión infantil.
En las Colecciones Reales se incluyen también entretenimientos de mesa para utilizar en solitario, como los puzles, a veces denominados «juegos de paciencia», destacando especialmente el puzle de madera Napoleón y Josefina.

Aprender jugando

En la búsqueda de la mejor instrucción para príncipes e infantes, durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los reyes de España reunieron objetos que suponen modelos únicos y que se usaron en el proceso formativo de los miembros más jóvenes de la familia real. Algunos de ellos estaban pensados como elementos dinámicos y manipulables, que facilitasen la tarea del aprendizaje y la convirtiesen en un entretenimiento. Es el caso del estuche didáctico creado para el futuro rey Alfonso XII (1857 – 1885) o el juego Leer jugando, que José Roca y Ruscalleda dedicó a Alfonso XIII.
Precisamente José Roca y Ruscalleda, autor de diversas publicaciones didácticas editadas a finales del siglo XIX, formuló en una de ellas, de la siguiente manera, la capacidad que tiene el juego para favorecer el aprendizaje: «¿No es el juego el estímulo que con más eficacia puede atraer a nuestros discipulitos?» 
En los inventarios de las Colecciones Reales del siglo XIX se cita también la existencia de objetos «instructivos», como un juego de estereometría para el aprendizaje de la Geometría, un globo terrestre o una esfera armilar, algunos de los cuales pueden contemplarse en esta exposición.

Juegos ópticos y sonoros

Desde la segunda mitad del siglo XIX, juegos de variada tipología, relacionados con la óptica y el sonido, tuvieron un importante papel en el ocio infantil. La monarquía española, algunos de cuyos miembros ya habían mostrado interés en los aparatos ópticos en décadas anteriores, no fue ajena a este fenómeno. 
El auge de este tipo de divertimentos coincide con el desarrollo de las investigaciones sobre la «persistencia de la visión», basada en la evidencia de que las imágenes permanecen en la retina décimas de segundos antes de desaparecer; si se produce el movimiento de varias imágenes en un segundo, la persistencia de la visión hace que el cerebro las perciba en movimiento. 
Es esta la premisa que siguen aparatos conservados en las Colecciones Reales, como el praxinoscopio. Estos objetos, antecedentes del cine, solían usarse en estancias oscuras con una única fuente de iluminación, por lo que estos ambientes teatralizados y evocadores, acompañados de música y sonidos, solían hacer las delicias infantiles. 
Junto a praxinoscopios y linternas mágicas, otros ingenios que se muestran en esta exposición, como el estereoscopio, permitían crear la apariencia de tridimensionalidad en una imagen que en realidad son dos, tomadas con ligera desviación.

Ocio al aire libre

Los espacios verdes que rodean los Reales Sitios fueron a menudo escenario del ocio infantil al aire libre. Además, desde finales del siglo XIX, la familia real organizó viajes de descanso al norte de España, a los palacios de Miramar (Donostia-San Sebastián), desde 1893, y la Magdalena (Santander), desde 1913, lo que propició también el ocio al borde del mar. Las fotografías tomadas en playas como La Concha o El Sardinero muestran que príncipes e infantes disfrutaban de «baños de ola» y juegos en la arena.
La reina Victoria Eugenia, educada en la corte británica y convencida de los beneficios de la práctica deportiva, fomentó en sus hijos la rutina del ejercicio físico a través del ciclismo, el tenis o el patinaje sobre hielo. En las Colecciones Reales se conservan diversos equipos deportivos, como patines o raquetas, y también ingenios mecánicos entre los que se encuentran barcos de vapor, que fueron empleados para jugar en estanques como el del Campo del Moro.
El mundo equino tuvo también un papel relevante para los niños y niñas reales; prueba de ello es la jamuga de Isabel II, o los índices de caballos de las infantas Beatriz (1909 – 2002) y María Cristina (1911 – 1996), en los que se apuntaban los nombres de sus yeguas y caballos. 

Autores y coleccionistas

Alfonso XII
Monarca

Alfonso XII

(Madrid, 1857 - Madrid, 1885)

Sexto de los diez hijos de la Reina Isabel II (1830-1904) y de su esposo, el Rey consorte Francisco de Asís de Borbón (1822-1902), la primera educación del futuro Alfonso XII estuvo a cargo del Marqués de Alcañices, por entonces jefe del Cuarto del Príncipe. En 1865 la dirección de su formación recayó en el Conde de Ezpeleta. Ese mismo año, el general Álvarez Osorio fue designado jefe de Estudios, el Canónigo Cayetano Fernández profesor de religión, materia en la que sería sucedido más tarde por el Arzobispo de Burgos, y Bernardo Uribarri, Isidro Losa y Guillermo Morphy tomaron posesión de los puestos de gentileshombres de cámara. 

Después de la Revolución de septiembre de 1868 y del exilio de...

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Alfonso XIII
Monarca

Alfonso XIII

(Madrid, 1886 - Roma (Italia), 1941)

Último de los tres hijos de Alfonso XII (1857-1885) y de su segunda esposa, la Archiduquesa María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929), Alfonso XIII nació Rey después del fallecimiento de su padre el 25 de noviembre de 1885. Su madre, la Reina María Cristina, ejerció la Regencia de España hasta 1902. La educación del Rey niño fue supervisada por el general Sanchiz y estuvo a cargo entre otros del Padre jesuita José Fernández Montaña y del prestigioso jurista Vicente Santamaría Paredes, que fue su profesor de Derecho Constitucional. El Monarca fue proclamado mayor de edad tras jurar la Constitución el 17 de mayo de 1902.El matrimonio de Alfonso XIII con la Princesa Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), nieta de la...

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Victoria Eugenia de Battenberg
Monarca

Victoria Eugenia de Battenberg

(Castillo de Balmoral (Reino Unido), 1887 - Lausana (Suiza), 1969)

Segunda de los cuatro hijos del Príncipe Enrique de Battenberg (1858-1896) y de la Princesa Beatriz del Reino Unido (1857-1944), Victoria Eugenia de Battenberg fue la menor de las nietas de la Reina Victoria I de Inglaterra (1819-1901). Su educación transcurrió en la corte británica durante los últimos años del reinado de su abuela. Conocida familiarmente como Ena, por el último de los nombres que recibió en la pila bautismal, conoció a Alfonso XIII (1886-1941) durante la visita de Estado que éste realizó a Inglaterra en junio de 1905. Meses después, en enero de 1906, se anunció oficialmente su compromiso con el Rey. Poco antes del enlace, Victoria Eugenia de Battenberg abjuró de su fe anglicana y se convirtió al catolicismo....

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Organiza: Patrimonio Nacional

Comisaria: Esther Lázaro Dapena

Coordinadora: Miriam Estrada Maestre

Diseño museográfico: Mónica Boromello

Montaje museográfico: Ovejero Sequeiro S.L